Colaboración empresarial tras la COVID-19 para reforzar a las entidades

La COVID-19 ha irrumpido en la vida cotidiana de todos y cada uno de nosotros, también en el día a día de las empresas y administraciones públicas que han visto cómo la actual pandemia ha hecho que, de repente, todas las previsiones y acciones planificadas tengan que revisarse y replantearse a pesar de darse por supuestas.

En este escenario de crisis sanitaria que ha derivado en otra socioeconómica, estamos viendo cómo la colaboración empresarial entre lo público y lo privado se ha vuelto esencial para la subsistencia de muchas empresas y autónomos, también para el conjunto de la ciudadanía que busca en las corporaciones públicas una tabla de salvación a la que sujetarse para hacer frente a la vulnerabilidad que están teniendo que combatir.

Sin embargo, dicha colaboración empresarial, que entre las entidades públicas y privadas se da por supuesta en un estado del bienestar como el de nuestro país, no se traslada a las organizaciones privadas.

En la mayoría de los casos, entre las empresas prima la competencia ante cualquier tipo de colaboración. La lucha por hacerse con el mayor trozo del pastel imposibilita las relaciones igualitarias entre entidades de un mismo sector. A nadie se le escapa que este tipo de colaboraciones son más habituales entre empresas de áreas diferentes que se complementan, es decir, cuyo vínculo no suponga restar presencia de una de ellas en el mercado.

Pongamos el caso de varias empresas de comunicación que desarrollan y ofrecen servicios similares. Evidentemente, si se analiza cada una de ellas todas tendrán fortalezas y debilidades que vistas desde el exterior se verán como oportunidades y amenazas (aludimos en este caso al tan recurrente análisis DAFO como herramienta de estudio de una entidad).

En este punto y siendo conocedores del futuro incierto y complicado que se tiene por delante, ¿no sería buen momento para plantearse colaboraciones igualitarias?

Uno + uno…

Al aunar esfuerzos se podrían potenciar las áreas más competitivas de cada entidad, a la vez que la unión permitiría fortalecer los ámbitos con más flaquezas, e incluso explorar nuevos espacios de desarrollo, ya que, en muchas ocasiones, el freno en el avance de la actividad empresarial se debe a la falta de recursos económicos, materiales y humanos para ello.

Poder contar con equipos centrados en el estudio del mercado para posibilitar un impulso en la actividad diaria es un lujo que no todas las empresas, ahogadas por el día a día, pueden permitirse. Elaborar una estrategia de desarrollo que vaya mucho más allá de la actividad cotidiana es complicado y, si se tiene un plan, el avance suele ser lento y costoso (y no solo desde el punto de vista económico).

Un ejemplo de esta lentitud es la escasa presencia que la tecnología tiene, en la actualidad, en la gran mayoría de empresas de comunicación. Algo que se podría solventar con departamentos específicos centrados en el desarrollo de esta área. Se enlaza aquí con la idea de sumar para potenciar y fortalecer.

Cabe resaltar que no hablamos en este caso de empresas que hagan el papel de socio o partners, ya que, en estos casos, la mayoría de las veces se da una relación desigual entre las entidades colaboradoras. En este caso, se está haciendo referencia a empresas que trabajen unidas y a un mismo nivel, de tú a tú.

Una relación en la que existan vasos comunicantes transversales entre las entidades y que ello no suponga el riesgo de que una de ellas pierda entidad.

Puede parecer complicado, pero en realidad podría asemejarse a un cluster horizontal, una figura habitual en determinados servicios pero que cuesta extrapolar a determinados sectores económicos.

¿Puede ser este el momento ideal para explorar estos nuevos escenarios?

Metrópolis Comunicación, fundada por Santiago Pérez hace más de dos décadas, cuenta con experiencia en el sector de la comunicación, seguimiento de medios y relaciones institucionales, y desde hace años se aventuró en este camino de la colaboración empresarial. De hecho, gracias a ello ha logrado desarrollar su actividad fuera de las Islas Canarias, donde se ubica su sede principal.

La experiencia de Metrópolis Comunicación sirve de ejemplo para escenificar que de la suma de uno más uno, no siempre resulta dos.

Zahira de la Guardia
Consultora de Comunicación

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