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Cómo redactar un discurso inclusivo, el debate sobre el género en el lenguaje

El feminismo es el movimiento social más antiguo que se conoce en el que las mujeres han luchado duramente por alcanzar algo muy básico pero nada fácil de lograr, la igualdad de derechos y libertades entre hombres y mujeres. Para ello, una de las principales batallas con las que se encuentran las feministas es la conseguir un lenguaje inclusivo, en el que no se dé por sentado que cuando hablamos para dirigirnos a un grupo de hombres y mujeres se utilice el masculino como neutro.

Esta lucha cobra cada vez más fuerza en la comunicación donde nuestros clientes, empresarios, presidentes de organizaciones o políticos nos piden consejos sobre cómo dirigirse a un público mixto sin excluir a las mujeres de sus discursos. Pero, ¿cuál es la respuesta correcta a esta petición?

En el lenguaje informal están los recursos que todos conocemos, el uso del arroba o, más recientemente, de la “x” para sustituir a la vocal que otorga el género a las palabras. La comunicación oral también ha encontrado una vía de escape temporal que se basa en mencionar a ambos sexos cada vez que se hace referencia a ellos, hombre y mujeres, niños y niñas…

Pero la batalla continúa y nosotros seguimos dándole vueltas a la cabeza pensando en qué alternativa podemos dar para que se queden satisfechos con nuestra brillante idea y sientan que son innovadores, dentro del apretado corsé del castellano, al haber hallado la fórmula perfecta para incluir a ambos sexos en sus discursos sin saltarse las normas.

Pues bien, pese a lo bonito que pueda sonar este logro, que bien merecería el reconocimiento de nuestro cliente y supondría un hito en su carrera por alcanzar la receta mágica para emplear un lenguaje inclusivo, lo cierto es que, de momento, esto sigue siendo una utopía. La propia RAE ya se ha manifestado respecto a este tema defendiendo que en los sustantivos que nombran a seres animados se puede usar el género masculino para toda clase de individuos o especies, sin distinción de sexos, algo que se reafirma en la web de la Fundéu, donde en un artículo dedicado al lenguaje inclusivo se dice que “el masculino es el género inclusivo y el femenino, el exclusivo”.

Hasta que los máximos representantes del lenguaje español se decidan por resolver este dilema que cada vez preocupa más a periodistas, asociaciones y políticos, tendremos que seguir recurriendo al tod@s y todxs, según convenga y repetir en nuestros discursos el famoso “ciudadanos y ciudadanas” que tanto escuchamos en los debates y tertulias políticas y sociales.

Anaïs Ojeda
Consultora de Comunicación

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