¿Por qué importa el para quién?

Comunicar es la base de nuestra identidad. De alguna manera, ni somos ni existimos si no nos comunicamos. El ser humano por naturaleza es un ser social que busca formas de expresarse y, más allá de eso, con quién hacerlo.

La necesidad de comunicarse es precisamente la máxima que hace que la comunicación, como industria que incluye el periodismo, el marketing o la publicidad, sea la clave para acceder y marcar en la vida de otros. Pero lo más importante en este sentido y en el mundo de la comunicación estratégica, no es el  hecho de hablar, aquí lo fundamental es definir a quién nos dirigimos, para así poder elegir cómo lo decimos y alcanzar los objetivos de cada comunicación.

Conocer a tu público, el paso del éxito

La cuestión no reside en elegir a quién le decimos lo que queremos decir, por el contrario, el reto está en cómo hacerlo, encontrar el mensaje adecuado en función a quién nos queramos dirigir. 

Dentro del universo de la comunicación, el público objetivo es ese grupo de personas al que queremos llegar. Toda marca, persona, empresa u organización tiene algo que contar para conseguir un beneficio, normalmente ese beneficio es una venta, un militante, una participación, etc. Si conocemos cuál es el objetivo que queremos alcanzar será más fácil definir a quién llegar y, entonces, definir la estrategia de comunicación efectiva para poder acceder o generar un impacto en él.

Una vez definido el público objetivo, podemos adaptar el mensaje y lograr una comunicación efectiva; ajustar nuestro mensaje a las necesidades marcará la diferencia entre captar la atención de alguien o pasar desapercibidos.

No solo importa el «qué» sino el «cómo»

El tono, el estilo y el canal son factores determinantes para generar un impacto real. En un entorno digital, por ejemplo, una comunicación cercana y visual puede ser más efectiva que un mensaje extenso y formal. Mientras que en entornos corporativos, un enfoque más profesional puede generar mayor credibilidad.

Las audiencias evolucionan y sus formas de consumir información también. Por ello, es crucial ser flexibles y revisar periódicamente las estrategias de comunicación. No se trata de cambiar el mensaje esencial, sino de encontrar la mejor manera de transmitirlo sin perder coherencia con la identidad de marca.

Definir a nuestro público objetivo y elegir el modo adecuado de comunicarnos con él es la base de cualquier estrategia de comunicación efectiva. Y es que, en definitiva, comunicar no es solo hablar, sino lograr que el mensaje llegue y genere una respuesta. Si sabemos para quién hablamos y cómo hacerlo, la comunicación no solo será más efectiva, sino que también creará un vínculo genuino con la audiencia.

Sofía Vera
Consultora de Comunicación

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