Canales 1

La reputación interna como estrategia de liderazgo

Que una empresa del sector de los medios de comunicación como Mediaset -grupo al que pertenecen Telecinco, Cuatro, FDF y Divinity entre otras- se cuele entre las «mejores empresas para trabajar», es digno de mención. Los medios viven inmersos en una doble crisis, la económica que viene golpeando a todos los sectores desde hace más de un lustro y la crisis del modelo de negocio, que les obliga a reinventar sus distintos canales y estrategias para luchar contra la omnipresente y omnicanal internet.

logo-mediaset-espana_mdsima20150429_0115_39En estos últimos años hemos asistido a cierres emblemáticos como los gratuitos ‘ADN’ y ‘Qué!’, el diario ‘Público’, centenares de cabeceras regionales y EREs como el que afectó a RTVE, a El Mundo o a El País. Los cimientos de casi todas las redacciones, tal y como las conocíamos y concebíamos hace solo una década, se tambalean al paso del tsunami que representa Google (siempre a la cabeza en los rankings de mejores empresas para trabajar) y los nuevos hábitos de consumo de información online.

Por eso, que una empresa como Mediaset destaque, en novena posición, en el ranking de los empleadores más atractivos elaborado por primera vez por la consultora sueca Universum tiene si cabe aún más mérito. Lograrlo, en su caso como en el de los grandes referentes como la mencionada Google, Inditex, Apple, Coca Cola o Ikea, siempre favoritas en este tipo de listados, tiene mucho que ver con su reputación y con la gestión de su capital humano y de su comunicación interna.

Para poder hacerse con un reconocimiento de esta dimensión, las organizaciones deben trabajar su marca, interna y externamente, solo así podrán atraer y retener a los mejores. Deben superar la valoración de sus recursos humanos como ese conjunto de aspectos intangibles, como la formación, educación, el conocimiento, la salud, etc. y aspectos tangibles como cantidad, salario, contratación, jubilación, etc. y poner en el centro de su estrategia reputacional, junto al cliente, a su público interno, principal prescriptor de su marca y también cliente o potencial cliente.

Cuando una organización pone en marcha un plan estratégico de comunicación interna para trabajar el sentido de pertenencia y fidelizar a sus empleados, está actuando mucho más allá que en el público interno, sus trabajadores, sus acciones y la imagen que transmite trascienden a menudo a la opinión pública, a través de los medios , de la web y de las redes de comunicación y, con ello, está construyendo su reputación. Una llamada natural y positiva para que el cliente o el usuario quiera conocer o recurrir a la empresa. Está en definitiva, escalando posiciones en un ranking de liderazgo y notoriedad.

Irene Maeso
Directora de Negocio y Nuevos Proyectos

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