Estoy en Google, luego existo

Cuando los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, se conocieron en la Universidad de Stanford, allá por 1995, poco podían imaginar que terminarían creando el motor de búsqueda web más utilizado en el mundo. O tal vez sí. Cuentan que la primera vez que hablaron no se pusieron de acuerdo en nada, pero un año más tarde decidieron comenzar a trabajar juntos.

Desde sus dormitorios en Stanford, construyeron un primer proyecto que utilizaba enlaces para determinar la importancia de cada página en la web. Lo bautizaron como Backrub, aunque poco después pasó a llamarse Google. El nombre hacía referencia al término matemático ‘gúgol’, que es el número 10 elevado a la potencia de 100. Es decir, un uno seguido de cien ceros. Reflejaba a la perfección el objetivo de ambos: organizar la información del planeta y hacerla útil y accesible de forma universal.

Se dice pronto. En la actualidad, cada día se realizan miles de millones de búsquedas en Google a lo largo del mundo sobre todo tipo de asuntos. La realidad es que la web experimenta un cambio constante y siempre estamos buscando cosas nuevas. De hecho, una de cada siete búsquedas es sobre algo que nunca antes se había introducido en la barra del buscador. Por nadie. Jamás. 

Así funciona el bicho

Con el fin de acometer la extraordinariamente difícil tarea de poner orden entre todo este maremágnum, el buscador sigue tres pasos básicos: rastreo, indexación y publicación.

El primer proceso consiste en averiguar qué páginas existen en la web. Ya que no hay un registro central con todas las páginas, Google busca páginas nuevas constantemente y las añade a su lista de sitios conocidos. Es lo que se denomina ‘rastreo’. 

Tras descubrir una página, intenta interpretar su contenido, lo que se conoce como ‘indexación’. Se trata de entender la página, a través del análisis de su contenido, catalogando sus archivos de imagen y vídeo. Toda la información que se genera, procedente de cientos de billones de páginas web, se almacena en el índice de Google, una base de datos gigantesca. Es como imaginar una biblioteca inmensa a la que acudimos cada vez que queremos buscar algo. 

El último paso es la publicación de los contenidos. Una vez introducimos nuestras consultas, el buscador trata de encontrar en su índice la respuesta más adecuada y la de mayor calidad, es decir, la que ofrecerá una mejor experiencia de usuario. Para ello, se basa en numerosos factores, como la ubicación, el idioma o nuestro tipo de dispositivo. El objetivo es resultar de ayuda, incluso cuando no sabemos exactamente lo que buscamos o ni siquiera cómo se escribe.

En definitiva, cada vez que hacemos clic en ‘búsqueda’, los algoritmos de Google analizan el significado de las palabras que hemos introducido, las relacionan con contenidos en la web y entienden qué contenidos son más susceptibles de ser útiles y fiables. Además, los colocan en una página perfectamente organizada, que está diseñada para llevarnos hasta la información que necesitamos. Todo ello en cuestión de décimas de segundo. 

Herramientas

Ahora que ya tenemos una idea básica acerca del funcionamiento del sistema de búsquedas de Google, vamos a conocer algunas herramientas claves de gran utilidad para periodistas

  • Google Alertas : supervisa los contenidos, de forma que notifica al usuario cuando el nuevo contenido coincide con un conjunto de términos de búsqueda seleccionados por el usuario y almacenados por este servicio. Hay seis tipos de alertas: todo (predeterminado), noticias, web, blogs, vídeo y grupos de discusión.
  • Google Académico : está enfocado a la búsqueda de contenido y bibliografía de carácter científico y académico. Indexa editoriales, bibliotecas o bases de datos bibliográficas. Entre sus resultados, podemos encontrar citas, enlaces a libros, artículos de revistas científicas, informes técnicos o tesis.
  • Google Tendencias : muestra los elementos de búsqueda más populares del pasado reciente y representa con cuánta frecuencia se realiza una búsqueda de un término particular en varias regiones del mundo y en varios idiomas.
  • Búsqueda inversa de imágenes : permite rastrear el origen de una foto, de forma que podemos saber en qué más sitios se ha utilizado, si es original, las versiones modificadas y también encontrar la imagen a mayor resolución.
  • Google Fact Check Explorer: pretende facilitar el trabajo de periodistas e investigadores mediante la búsqueda de verificación de hechos. Por ejemplo, permite buscar las declaraciones de un político o informaciones sobre un asunto determinado. También es posible restringir las búsquedas a publicaciones concretas. 
  • Google Dataset Search : ayuda a investigadores a encontrar conjuntos de datos sobre áreas temáticas muy diversas que están disponibles de forma gratuita. 
  • Google Finance : servicio de actualidad bursátil y financiera en el que podemos ver información muy completa de las entidades cotizadas en bolsa.
  • Google Backlight : herramienta reciente diseñada para periodistas de investigación que reconoce, lee y clasifica miles de documentos, permitiendo crear una colección de archivos.

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Víctor Ruiz
Consultor de comunicación

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