Comunicación y liderazgo

Los meses previos a las elecciones son clave, los partidos van eligiendo a sus candidatos y los medios de comunicación adquieren un nuevo poder: la capacidad de crear y destruir a los líderes. 

¿Cuántas informaciones negativas hacen falta para que un dirigente pierda su influencia? ¿Cuántas buenas para crear un liderazgo? ¿Es posible arruinar la carrera política de un expediente impoluto con un escándalo a doble página? Y, si el líder cae, ¿el partido perdería el voto?

Esta pregunta solo se puede responder analizando la influencia de la cabeza de partido y lo condicionado que está el voto a su figura. Los medios de comunicación y las redes sociales han acercado al líder a la ciudadanía y su figura ha ido adquiriendo fuerza, una figura cada vez más humana, cada vez más cercana, una existencia convertida en espectáculo que puede descuidar el argumentario de un partido centrado en la construcción del candidato. 

A lo largo de los últimos años han aparecido nuevas caras, ahora conocidas, cada una con su discurso, su público y su influencia. El líder se convierte en el canalizador, en la personificación de unos ideales con los que la sociedad debe identificarse.

La ciudadanía debe sentir conexión con el candidato, por las ideas que defiende, por empatía, simpatía y, sobre todo, por la confianza que le transmita una persona que goza de su misma condición de ser humano. Es en su figura donde la comunicación debe jugar su papel, donde gracias a ella se crea al líder y a través de ella se populariza. La elección de la persona que encarnará el papel es esencial y debe realizarse acorde a las necesidades e intenciones de cada partido, determinando desde el principio lo que se quiere transmitir, teniendo en cuenta siempre que, antes y durante la campaña electoral, todo comunica.

Las claves del líder político:

  • Personalidad. Es necesario que el líder se sienta cómodo con su papel y las pautas que debe seguir se establezcan acorde a su carácter para fomentar la transparencia, la sinceridad y la confianza.
  • Discurso. El discurso tiene que ser coherente y seguir un hilo argumental en contexto con lo que sucede alrededor, atendiendo a las necesidades de la ciudadanía, que espera ser escuchada y encontrar respuestas a sus inquietudes.
  • La imagen. La imagen tiene que estar cuidada al milímetro y el aspecto se determinará dependiendo de las intenciones comunicativas del partido y del momento concreto.
  • Presencia ante los medios de comunicación. Los medios de comunicación son el canal a través del cual se transmiten de forma masiva los mensajes, por lo que es importante un buen dominio de sus técnicas y una buena presencia. Además, es esencial conocer las características de cada medio y cada programa para evitar imprevistos y que las intervenciones se adecúen al público.
  • Redes sociales. Actualmente las redes sociales son la ventana al exterior, mantenerlas activas y crear contenido de calidad es clave. Las redes sociales son la oportunidad de captar votantes a través de un canal de comunicación propio, con gran alcance y potencial de crecimiento, donde el líder puede mostrarse más cercano, aprovechando la bidireccionalidad que ofrecen.
  • Comunicación interna. El líder no es líder sin su partido, por lo que, lo más importante, es mantener una buena cohesión dentro de la propia formación política, a través de canales de comunicación interna, para informar de los planes y hacer partícipe a todos los integrantes en la toma de decisiones.

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