Comunicación Política y de Crisis en tiempo de #coronavirus. ¡Esto es la guerra!

La llegada de la #COVID-19 ha puesto de manifiesto que hay circunstancias que superan todo aquello que considerábamos previsible y controlable. Ha revolucionado de forma global nuestra asistencia sanitaria, las relaciones personales y sociales, la economía y los transportes, las comunicaciones… Absolutamente todo. 

Siempre que se produce un hecho de dimensiones, alcance y consecuencias inesperadas superlativas, éste se convierte de inmediato en el típico caso de análisis. En comunicación, cada situación de crisis suele contar con un plan o una estrategia para hacer frente ante momentos críticos pero este giro de 180 grados en la población mundial también ha hecho repensar los protocolos para informar sobre esta situación excepcional, los mecanismos a emplear, los canales a utilizar y la forma en la que dirigirnos a un público amplio, y a la vez, concreto. 

Metrópolis Comunicación tiene una trayectoria de más de veinte años de experiencia tanto en la preparación de planes de crisis como en asesoramiento en comunicación política con diferentes clientes. Desde esta perspectiva, planteamos algunas reflexiones en torno a cómo el actual Gobierno de España está afrontando un momento histórico y su manera de contarlo. 

“Estamos solo en la primera fase de un combate contra el virus que libran todos los países del mundo”. “La primera línea la forman los profesionales de la salud. Nuestro escudo frente al virus”. O también “me gustaría apelar directamente a los compatriotas. La victoria depende de cada uno de nosotros”, dijo el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la hora de dirigirse a la nación en un mensaje televisado el 13 de marzo de 2020. 

La comunicación política recurre en esta ocasión a la metáfora de la guerra y a un lenguaje bélico para trasladar a la ciudadanía que las medidas que deben tomarse son excepcionales, draconianas, para lo que se requerirá un esfuerzo colectivo. Es una imagen cainista fácilmente digerible que apela al sacrificio y esfuerzo colectivo. Un discurso belicista que también adoptó Enmanuel Macron en Francia pero no Angela Merkel en Alemania, quizá en este último caso por la huella tan profunda que ha dejado en su acervo la carga de dos guerras mundiales. Lo cierto es que no estamos en guerra ni los países se enfrentan. ¿O sí? 

En la era de las telecomunicaciones, los discursos y mensajes no son meras notas de prensa. Van más allá de las intervenciones en radio y televisión para la nación. Las plataformas digitales, los medios sociales, la mensajería instantánea son ahora nuevos canales masivos de difusión y ante la imposibilidad o limitación para asistir físicamente a comparecencias y conferencias de prensa, se apunta un tanto la virtualidad

Pool Moncloa/Diego del Monte. Enlace al vídeo debajo.

https://www.lamoncloa.gob.es/multimedia/videos/covid19/Paginas/2020/170420-montero-illa.aspx

La transparencia es otro de los pilares de la comunicación política y de crisis. Más datos, siempre bien contados, de fuentes fiables. ¿Cómo proyectar esa imagen? Una de esas medidas es admitir preguntas en las rueda de prensa virtuales a través de videoconferencia, un hecho que no se daba al principio de las comparecencias del Gobierno del Estado y que posteriormente se cambió a preguntas en directo tras las solicitudes del colectivo periodístico. Seleccionar cuestiones no es lo mismo que permitir ser cuestionado en directo. 

La libertad de preguntar: https://www.abc.es/espana/abci-medio-centenar-periodistas-rechazan-control-preguntas-ruedas-prensa-moncloa-202003312101_noticia.html#vca=rrss&vmc=abc-es&vso=tw&vli=cm-general&_tcode=cHZvbm42

¿Quién habla? ¿Uno, dos, tres, cuatro portavoces? Es evidente que el calado de la crisis derivada del nuevo coronavirus requiere de una portavocía oficial. Es lógico  y necesario que sean el presidente del Gobierno, los ministros que gestionan esta crisis y el portavoz técnico-científico las personas encargadas de dirigirse a la población. La portavocía ejercida en exceso por diversas figuras puede generar más ruido informativo, vacío, dudas, así como de correr el riesgo de que los mensajes se diluyan o desvirtúen por el camino. 

El tiempo nos ayudará sin duda a analizar con más calma y profundidad este episodio, pero se aprecia que hay tantos portavoces como la hidra de Lerna y eso, no siempre es lo más adecuado. 

Imagen publicada en ABC

En cualquier caso, la COVID-19 ha puesto sobre la mesa diversas cuestiones en el ámbito de la comunicación política y la comunicación de crisis que invita a la reflexión más pausada y profunda, de la que estamos aprendiendo a diario y que, sin duda, nos enriquece como profesionales para en situaciones futuras o similares, hacerlo siempre desde la sabiduría que la experiencia nos regala. 

Sonia Rodríguez
Consultora de Comunicación

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