Adaptarse, que no cambiar 

La plataforma digital de distribución de videojuegos Steam comenzó a funcionar en 2003. Originalmente, y como era de esperar para una aplicación que solo funciona en ordenadores, su interfaz estaba destinada a que los usuarios de teclado y ratón pudieran moverse cómodamente. 

Sin embargo, en 2012 Steam hizo algo nuevo. Sus desarrolladores detectaron que cada vez más usuarios de consola comenzaban a emplear la plataforma, debido a que muchos videojuegos solo se encontraban en ella. Estos usuarios se sentían mucho más cómodos conectando a sus ordenadores el mando de la consola, lo que, con la interfaz que tenía Steam, no resultaba del todo cómodo. Por ello, implementaron una nueva configuración que quien quisiera podía utilizar: una nueva interfaz. 

De esta manera, aquellos jugadores que continuaban fieles al teclado y al ratón seguían con la experiencia de usuario que Steam había creado originalmente, pero quienes conectaban su mando para jugar ahora tenían la opción de una visual más parecida a la de las consolas. 

Steam no cambió, se adaptó. La plataforma digital pasó de las 40 millones de cuentas registradas en agosto de 2012 a tener más de 132 millones de usuarios activos mensuales en 2021.

Adapto el contenido, mantengo el mensaje

Cuando hablamos de redes sociales, a veces se nos ocurre una idea innovadora, original, estupenda… Para alcanzar todo nuestro público potencial debemosadaptar esa idea, pero no cambiarla

Cuando creamos una publicación para Instagram, la imagen que debemos emplear tiene que ser vertical, pero también debe encajar con el resto de imágenes que hemos publicado anteriormente, por ejemplo, creando un mosaico o una serie de diseños que visualmente sean agradables. Es el estilo de esa red social. 

Sin embargo, en X (antiguamente Twitter) y en Facebook, es mejor emplear una imagen en horizontal, porque no existe un feed. No necesitamos que las fotos tengan una estética determinada para que todo encaje, lo que necesitamos es que el usuario no se canse de hacer scroll. 

En LinkedIn, sin embargo, existe una combinación de ambas, y lo que más llama la atención, siendo una red social mayormente corporativa, son las infografías y los carteles. 


Nuestro contenido será el mismo, la imagen tiene que decir lo mismo, pero lo adaptamos para llegar al mayor número posible de personas según la red social en la que esté.

El texto cambia, el mensaje perdura

La siguiente pregunta es, ¿qué hago con el texto? Cada red social es muy específica, pero la respuesta es siempre la misma. 

X, por ejemplo, tiene un número determinado de caracteres, por lo que debemos ser concisos y  decir lo que queremos sin irnos por las ramas. Los hilos sirven cuando la información relevante es más amplia, pero más de tres publicaciones pueden resultar demasiado.

En Instagram, aunque podemos añadir mucho más texto, no es recomendable pasar de los dos o tres pequeños párrafos, porque es una red social donde la gente hace scroll rápidamente y  solo se fijan en las imágenes, por lo que un botón de “más” puede provocar que nuestro mensaje no vaya a llegar. 

Facebook y LinkedIn, sin embargo, son plataformas más pausadas, con un público más propenso a pararse y leer todo. Esto no quiere decir, sin embargo, que podamos exponerlo todo sin ningún filtro. Adaptar lo que escribimos a las personas que están detrás de la pantalla es lo que diferencia nuestro contenido de cualquier otro.

Más allá de las redes sociales

Si continuamos con la estela de la información, pero salimos de las redes sociales, existen dos formas de darnos a conocer que también requieren de adaptar el mensaje: el blog y la newsletter. 

Por un lado, un texto en un blog implica que la persona ha entrado a la web libremente y tiene intención de moverse por ella. Es más “fácil” captar la atención de quien nos lee y podemos desarrollar nuestra idea de forma un poco más extensa. 

Por otro lado, la newsletter es un recurso al que muchas plataformas, instituciones y personas privadas acuden. Muchas veces podemos decir que sí a formar parte del listado de una newsletter sin saberlo, por lo que mucha gente puede tener su bandeja de correo llena de mensajes que no les interesa leer. Para destacarnos por encima del resto debemos adaptar nuestro mensaje, empleando títulos llamativos, emojis y call to actions que hagan que los lectores abran nuestro correo. 

En todas estas plataformas nuestro mensaje será el mismo, no importa si la imagen cambia de formato, si el texto se reduce o se amplía, lo que queremos decir seguirá intacto, pero nosotros nos habremos adaptado a cada persona, logrando llegar siempre al mayor número posible de personas. 

En Metrópolis Comunicación, agencia fundada por Santiago Pérez, llevamos treinta años adaptándonos a las situaciones, sabiendo modificar el estilo, la imagen o la forma de contar las cosas, pero siempre manteniendo lo más importante, la comunicación con valor.

Maria Regalado
Consultora de Comunicación

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